En vano: Traducido enero 2002

"No Es En Vano"

Vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no fue en vano, I Tes. 2:1

Pablo escribió estas palabras para los creyentes Tesalonicenses varios meses después de su breve ministerio allí. Se nos cuenta que parte de los judíos fueron persuadidos a unirse a Pablo y Silas, como también un gran número de griegos temerosos de Dios y unas pocas mujeres prominentes ( Hechos17: 4 ). No tenemos ninguna idea específica de cuántos fueron los convertidos, ni tampoco cuantas iglesias fueron construidas. Pablo y sus ministros asociados fueron echados de la población poco después que él pudiera ver estos frutos. ¿Qué posibilidad tendrían ese grupo nuevo para sostenerse? Aun así Pablo estaba confiado de Dios y seguro de que su trabajo entre los Tesalonicenses no había sido en vano. En este artículo deseo hablarle a usted acerca de uno de los estorbos máximos para la paz dentro del ministerio. Todos nos hemos enfrentado cara a cara con el desaliento y en parte se debe a la falta aparente clara del "éxito," basadas en las comparaciones que nos hacemos con otros, y nuestras propias expectaciones. He descubierto que nuestro dasaliento no disminuye con la edad. He aprendido (o realmente estoy aprendiendo) los siguientes principios que me ayudarán a vencer el desasliento que con frecuencia ataca mi ministerio.

1) Recordando el poder de la palabra: Cuando Pablo estableció la iglesia en Tasalónica usó las escrituras. Vea Hechos 17:2: Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres Sábados discutió con ellos declarando y exponiendo por medio de las Escrituras. Ese es el fundamento de un ministerio efectivo. Todos estamos familiarizados con el verso "Mí palabra no tornará a mí vacía": que se encuentra en Isaias 55:11. Mientras proclamamos su palabra fielmente Dios nos asegura que ella impactará al que la oye aún cuando en el momento no lo veamos. Cuídese del mito de que "todo saldrá bién" y "todo será un éxito". Nuestro sentido de valor, estima y cumplimiento ministerial, deberá estar anclado en el caracter de Dios y su Palabra, de otra manera vendremos a ser como la montaña Rusa. Hermano ministro, siga predicando la Palabra.

2) Recordando que casi nunca vemos el fruto de nuestro ministerio: Pablo se sienta para escribir una carta a un grupo de creyentes jóvenes en Tesalónica. Jamás el pensó o se imaginó ver a un hombre 2, 000 años mas tarde, escribiendo un artículo basado en esta carta. Solo podemos ver la superficie de lo que realmente estamos haciendo por Cristo. Un domingo en la noche tuvimos una visita que parecía familiar. Testificó que él ahora era un cristiano y nos contó que una vez yo le había testificado mientras trabajábamos juntos en el techo de la rectoría varios años atrás. Es posible que a usted le haya pasado lo mismo y que jamás se entere en este lado de la vida. Somos llamados para sembrar fielmente la semilla. Hay cosas pequeñas que hemos hecho, sacrificios que han pasado inadvertidos en la tierra, pero que son proclamados en el cielo.

3) Recordando el llamado de Dios a la obediencia: Pablo escribió a los ancianos en Efeso (Hechos 20:27 porque no he rehuído anunciaros todo el consejo de Dios.) Amo este pasaje conmovedor y ardiente expresión de la verdad. Tu predicación puede no siempre ser popular o aún ser apreciada por los fieles. "Sigue predicando la palabra hermano". Un pastor desanimado soñó una vez que se encontraba al lado de una roca de granito, tratando de romperla con un pico. Hora tras hora trabajó sin mucho resultado. Finalmente el dijo; "es inútil; tengo que parar". Súbitamente un hombre le preguntó: ¿no fue a tí, a quién se le asignó esta tarea? Y si es así, ¿por qué va usted a abandonarla? "Mi labor es en vano; no puedo hacer nimguna impresión en el granito", fue la respuesta del ministro. Entonces el extraño solemnemente respondió, "eso no te atañe; tu deber es picar, ceda la roca o no". La labor es tuya, los resultados está en otras manos; sigue trabajando. En su sueño el pastor se encontró nuevamente haciendo su trabajo, y en su primer golpe, la roca partió en cientos de pedazos. Recordemos que Dios supremamente nos llama a una obediencia fiel.

  1. Manteniéndonos en contacto con aquellos hacia quienes hemos minisrado: Leemos en

1 Tesalonicenses 2:19-20: Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo. Lo que importaba era el pueblo amado. Ministrar es servir a Dios y a su pueblo. Encuentro asombroso la cantidad de personas que Pablo conocía. He contado más de 115 nombres diferentes asociados con Pablo, sin contar grupos del pueblo, tales como los ancianos en Efeso. Gran parte de lo que en el corto plazo es descrito como ministerio "que tiene éxito" se compone de números. Es interesante para mi que el conteo específico de conversiones o el tamaño de iglesia no lo encontramos después de los primeros capítulos de los Hechos. Leemos en 3 Juan: No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad. ¡Qué gozo es cuando recibimos noticia de que alguien a quien le ministramos cinco, diez, Veinte años atrás, aun siguen perseverando en Dios! Maténgase en contacto con aquellos a quién usted le ha ministrado. Puede que ya usted no sea su pastor en el presente pero es un gozo saber que ellos se mantienen fieles a Dios.

5) Recordando que unos siembran y otros echan agua a la planta. Por muchos años misioneros trabajaron en la América latina con poco éxito visible. Ciertamente ellos sufrieron muchos desalientos por las condiciones de vida ásperas y la escasa respuesta a su ministerio. Pero sabemos que en los últimos 25 años hemos visto un marcado avivamiento de un cristianismo bíblico en esta parte del mundo. ¿Son nuestros misioneros del presente más consagrados para Dios? ¿Oran más? ¡Difícilmente! la labor fiel de aquellos que antecedieron sembraron la semilla para la cosecha presente. Algunos paises y regiones que han tenido actividades misionera por muchos años continúan resistiendo el Evangelio. Miguel Chase, un misionero en Taiwan, nos informa de la falta de receptivismo en aquel país. Creo que existe un paralelo en la labor pastoral también. Podemos estar en un lugar sembrando o en otro lugar cosechando. Recuerde la cosecha del coperativismo. Unos siembran y otros cosechan. Somos deudores a muchos que sirven en la gran empresa del evangelio con nosotros. Probablemente estemos cosechando y sembrando al mismo tiempo, aunque a veces la siembra es más prominente y otras veces la cosecha. Pero el éxito de la cosecha a veces es lo que sobrasale a la vista. ¡Mantente fiel!

6) Recordando que no estamos solos: A.W. Tozer, quién conoció a Dios íntimamente, tuvo días que pensaba que no podría continuar en el ministerio. Este hombre que instruyó a miles en las cosas profundas de Dios, a menudo pensó que era un miserable fracaso. Carlos Spurgeon ponía la vista hacia atrás sobre las horas oscuras en su propia vida y decía: "yo soy testigo que le debo más al fuego, al martillo, y a la lima, que a cualquier otra cosa en el taller de mi Señor". A veces me pregunto si he aprendido algo, excepto a travez de la vara. Cuando mi salón de clase está más oscuro es cuando más veo. .

7) Buscar y encontrar las vías creadoras del ministerio que se adaptan a los dones que Dios nos ha dado: Y yo he llegado a comprender que existen algunas cosas que yo no puedo hacer. Quizás Dios desea que yo desarrolle estos dones pero en muchos casos ellos no están allí. Stward Briscoe notó que el desaliento viene cuando usted intenta empezar lo que usted piensa que tenía pero que no lo tiene. Y se intensifica cuando usted insiste en estar en una posición que no es suya y que probablemente nunca lo será.

** ¨Puedo desear cantar como "Steve Green" o José Ferrer" pero a la edad de 46 años no creo que haya mucha esperanza. ¡Ni siquiera me permitirían cantar en el coro de mi iglesia, y mi esposa es la directora!

**¨Desearía escribir y contar historias como Max Lucado. Realmente yo disfruto su estilo de escritura conversacional. Pero usaré solo los talentos que Dios me ha dado.

** Desearía poder motivar el pueblo y llevar a cabo grandes eventos como Tommy Barnett. Ahora bién, existen varias áreas en las que yo siento que soy dotado y así lo es usted. Uno Necesita encontrar aquellos dones especiales que Dios nos ha dado y usarlos graciosamente. .

** ¡Recordando cuan endeble realmente somos a la la vista de la grandeza de Dios! ¡Sumergidos en la grandeza de Dios!. Estoy estudiando Isaias 40, y estoy cautivado con el Dios todo poderoso. Hermano pastor, lo que realmente importa no es lo que yo puedo pensar de usted o lo que usted pueda pensar de mí, sino en la grandeza de nuestro Dios y nuestra fidelidad hacia El..

Voy a terminar con mi verso favorito, 1 Corintios 15:58: Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

En el servicio diligente, Esteban C. Weber

Traducido por el Capellán Puro De Jesús Juarbe,

"A Dios sea la gloria".

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